Bueno, los piratas somalíes unos moñas a nuestro lado.
Pocos meses más tarde volvería a saludar a la de la guadaña entrando a la bahía de la Kontxa junto a Xabi en el momento crítico del día de la regata. No fueron arrollados por toda la flota de bajura del cantábrico de puro milagro.


El tiempo nos dio una pequeña tregua, y al día siguiente en una jornada suave, desembarcamos en Zarautz. 

La entrada a la playa fue sin problemas, pero la mañana siguiente, hubo que remar fuerte para salir. Que mejor manera para empezar el día que con una serie de olas rompiendo en tu cara.




Sin darnos cuenta, habíamos completado cinco jornadas de remo para llegar hasta Plentzia, donde montamos el pedazo de campamento de la imagen superior. A la mañana siguiente estábamos entrando a Bilbo por la ría. Después de una buena comida, la peña volvía para sus casas. Todos menos yo, que me juntaba con el hermano para volver remando hacia Donosti, pero eso ya fue otra historia.







